Sería estúpido, por mi parte, decir algo malo de la democracia. Los que lucharon en su día por ella, lo hicieron porque era necesario. Y yo sigo pensando lo mismo.
En un mundo donde la pobreza aún tiene su hueco, la desigualdad social está a la orden del día, y el fanatismo sigue pintando paredes, la democracia es lo único que nos queda. No la estropeemos. Es decir, cuidémosla e intentemos aprovecharnos de ella para que todos podamos convivir mucho mejor. El problema que ocurre es que no la cuidamos, nos aprovechamos de ella para nuestros intereses personales, y por ello, no convivimos en armonía.
La política, siendo una actividad humana que tiende a gobernar, y a dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, es una herramienta que asegura ser democrática, pero que parece que aún esté en una transición larga y duradera. La culpa no la tiene la política, ni la democracia, la culpa es de las personas. Todos, en la parte que nos toca, somos igual de responsables de que la democracia en la que vivimos, no sea igual de pura que el agua de lluvia.
Por eso, nunca tendremos una Poliarquía de la que podamos disfrutar. Entre otras muchas cosas, porque existe un error que está presente hoy en día. Ese error es la falta de diálogo. La palabra es la democracia más real que pueda haber. Un buen político, será aquel que sepa escuchar a todos y cada unos de los habitantes de este mundo. A fin de cuentas, todos somos parte de un todo que navega en el mismo barco, y hacia el mismo rumbo, la libertad y la democracia.
Aquel político que crea que tiene el monopolio de la verdad, y que no sepa escuchar, no será un buen político, y por lo tanto, estará resquebrajando los fundamentos esenciales de la democracia.
Es fundamental, que la democracia sea un todo general, que halla una libertad de expresión, de asociación, derecho a información, a tener elecciones, a tener instituciones que controlen las políticas gubernamentales, siempre desde el respeto y la humildad.
Todos debemos contribuir a tener una democracia pura, y sólo lo conseguiremos perdiendo el tiempo en solucionar primero, los pequeños detalles.
lunes, 23 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Reflexiones antes del 22M Parte III
Si miro fijamente la pantalla, creo que me quedaré dormido. Nunca antes pensé en la enorme luz y sabiduría que puede transmitir un flexo. Es mi compañero de partida y de salida. Con el que quiero terminar mi camino. Si algún día voy a ese sitio que me encantaría ir, me lo llevaré conmigo. Pero este no es el tema de mi entrada, que también podría serlo. Pero lo dejo para otro momento. El tema de mi entrada es la política, y de esto se está hablando mucho esta semana. Ya queda menos. Siendo alguien que no entiende mucho de política, me considero un experto cuando estoy entre gentes de gentes. A veces, cuando estoy en la clase con mis compañeros, si hablamos de política puedo ser un amateur. Pero vuelvo a repetir, que a veces me siento un experto sin serlo. Porque hay personas que saben poco o nada. Es un tema delicado. ¿Es la política otro tema tabú entre la población? Me resulta raro ver, como hay muchas personas, y cuando digo muchas no me refiero a cincuenta, que no saben nada de política. Pero ni si quiera se les explica en los colegios, en las universidades, etcétera. Claro, el problema es, si no saben que es, como se desarrolla, que funciones tiene, en que medida les repercute o no, etcétera. ¿Cómo puede uno valorar la política? Lo negativo de todo esto es que de unos años hasta hoy, se están llevando una serie de prácticas en colegios, universidades, etcétera, para sesgar información y, en definitiva, educación. Las asignaturas que más pueden nutrir a un estudiante de conocimientos desaparecen, en los colegios e institutos no enseñan nada de política, quieren quitar la filosofía (el amor a la sabiduría), etcétera. Si sesgan nuestro conocimiento estamos limitados. Por eso no me disgustan las manifestaciones. Creo que esta bien, para darle un pellizco en el culo a los que van a seguir mandando. Aunque, los ciudadanos tienen que tener en cuenta, que los políticos son sólo eslabones de una cadena muy grande. Cuando vamos a depositar nuestro voto, elegimos a un eslabón. Los que mandan son otros, mucho más listos, y más escurridizos…
martes, 17 de mayo de 2011
Reflexiones antes del 22M Parte II
El otro día terminé con el egoísmo, pero no voy a seguir hincando el diente en tan difícil tema. Ayer mate a una rata, y no me siento nada bien. Será porque sigo siendo pequeño y tengo miedo de que me pisoteen. Los grandes siempre juegan con la altura, para ejercer su poder sobre los demás. En la política pasa lo mismo, al igual que en nuestra democracia. Bueno, si la podemos llamar democracia. Haber cuantos vamos a votar el 22 de mayo... Recuero que para los ciudadanos, la clase política es lo que más preocupa. Si hay mucha participación será algo maravilloso, sin embargo, si la participación es como una cuerda a punto de romperse, pero que nunca se rompe, entonces tenemos un problema. La noticia es que se están produciendo manifestaciones por todo el país. Congregaciones de personas disgustadas con nuestra democracia. Con la mía, la del político, la del banquero, la del carnicero, la de todos y todas. Y es que no se están haciendo los deberes bien. Yo no soy político, pero sí que soy capaz de convertir muchas caras tristes, en grandes sonrisas. Lo hago todos los días. En el tren, en mi casa, en los estudios, en el gimnasio, en la cafetería, haciendo deporte, etcétera. Si yo soy capaz de hacerlo, ¿porqué a los políticos les cuesta tanto sacarnos una sonrisa? No una sonrisa a medias. De esas que se funden en el camino y terminan en arco. Una sonrisa verdadera, risueña, sincera y pura. Alegría y felicidad. A los políticos les cuesta mucho, y últimamente aún más. Tanto, que hasta las tristezas se han convertido en miedo. Los cascos ya están haciendo de las suyas. Democracia si si si mucha democracia, pero zas zas zas en toda la boca. Así no puede ir el mundo muy bien. Hay que gritar y hay que luchar. Debemos y tenemos el derecho de exigir lo que pensamos a estos políticos que van a gobernarnos el próximo 22 de mayo. Es su responsabilidad y su deber. Nosotros los elegimos y han de hacerlo bien. Los ayuntamientos, las diputaciones, los parlamentos, no son casas para pasear los trajes. Son instituciones que han de servir al pueblo. No más agujeros negros, no más endeudamientos, no más corruptos, no más despilfarros, no más teatro y parafernalias. Lo que queremos todos y todas, que os quede bien claro, es que nos hagáis la vida un poco más cómoda, como la que vosotros tenéis. Un sueldo digno, un puesto de trabajo sin explotaciones, una educación de progreso, en definitiva, una sonrisa. Y que cuando tengamos que decidir qué es lo que más nos preocupa de nuestro país, respondamos…Hace tiempo que no estoy triste.
domingo, 15 de mayo de 2011
Reflexiones antes del 22M Parte I
Hay que tener amigos hasta en el infierno. Y es que con esto de las elecciones parece que todos somos amigos, enemigos, conocidos… No se ya ni que relación tenemos. Lo que sí se es que somos personas. Si si si, pero no lo digo como si estuvieran en un mitin. Porque claro, en un mitin la palabra “personas” aparece mucho. Tanto, que ya no se si se refiere a todas las personas, a los que están escuchando, o a quién se yo. Por eso, después de oír a los presidentes Aznar y Felipe González en la televisión, me doy cuenta de qué son las personas. Los dos han coincidido en una cosa fundamental, y es en que los políticos y los partidos en concreto han de saber que trabajan para todos y todas las personas. Cuando han dicho eso, he pensado “JODER Y QUÉ ESTÁ PASANDO”. Vamos a intentar llevarnos un poquito mejor todos. Porque al fin y al cabo nadie somos de los buenos, ni nadie de los malos. Todos somos de malos y buenos. Claro que los malos son muy listos y son los que nos hacen decir cosas que no queremos, y hasta romper el diamante que no podemos. Claro, esto es una utopía. Pero si todos nos pusiéramos las botas, nos subiéramos al sendero de la humildad, y anduviéramos en la misma dirección, nada de lo que ocurre hoy en día, pues…pasaría.
Claro y así funciona. Porque al final tienes que ir a votar a alguien. No te queda otra. Y en todos los sitios hay ovejas negras como el luto. ¿Votarle al rebaño donde menos ovejas negras hayan? Pues es una reflexión. Pero es que esa no es la cuestión. ¿Y cual es el rebaño que menos ovejas negras tiene? Esto es un jaleo.
A fin de cuentas, uno tiene amigos en todos los lados. Ahora mismo si me pongo analizar tendría que depositar mi voto en todos los partidos. Pero sólo tengo un voto. Ese que me hace dudar hasta el domingo que viene. Yo soy de los que sueñan con un mundo libre y una sola bandera. Pero eso es imposible. Sin fronteras, sin guerras ni armas. Donde todos los partidos, y todos lo pueblos sean hermanos. Pero bueno, aún así alguien tendría que ser el líder. Porque existe algo que hace que esto funcione así. Su nombre es egoísmo.
Claro y así funciona. Porque al final tienes que ir a votar a alguien. No te queda otra. Y en todos los sitios hay ovejas negras como el luto. ¿Votarle al rebaño donde menos ovejas negras hayan? Pues es una reflexión. Pero es que esa no es la cuestión. ¿Y cual es el rebaño que menos ovejas negras tiene? Esto es un jaleo.
A fin de cuentas, uno tiene amigos en todos los lados. Ahora mismo si me pongo analizar tendría que depositar mi voto en todos los partidos. Pero sólo tengo un voto. Ese que me hace dudar hasta el domingo que viene. Yo soy de los que sueñan con un mundo libre y una sola bandera. Pero eso es imposible. Sin fronteras, sin guerras ni armas. Donde todos los partidos, y todos lo pueblos sean hermanos. Pero bueno, aún así alguien tendría que ser el líder. Porque existe algo que hace que esto funcione así. Su nombre es egoísmo.
jueves, 21 de abril de 2011
Pin pan....
¿Qué pasó ayer por la noche? De repente, sin saber muy bien porqué, salí a la calle y no había nadie. Eran las 21:30 horas. Me dirigí a un bar que hace esquina, y entonces comprendí qué estaba pasando. Se celebraba uno de los eventos deportivos más importantes, desde que se creó esta competición de copa en 1902. Este campeonato se ha modificado a lo largo de los años en función del Jefe de Estado español, que es quien otorga el trofeo. Así, en la dictadura de Franco la copa se llamaba, Copa de S. E. El Generalísimo, etcétera. En un estado donde todo es de idas y venidas. Donde la religión ya no es la que mueve montañas, sino que es el fútbol el que prima. Me llama la atención una serie de cuestiones. El debate entre república y monarquía, ha sido tabú, y tema en el que discrepan muchos sectores de la sociedad. Pero claro, cuando el fútbol se mete por en medio no hay debate que valga. Seguramente, ayer por la noche, en ese estadio repleto de aficionados teníamos de todo: aficionados del Madrid que quieren una república, que odian al rey o que simplemente no saben lo que es rey o república; aficionados del Barcelona que quieren una república, que odian al rey, que quieren ser independientes pero celebran la copa del Rey, o no saben lo que es rey, república o ser independiente. En fin, de una forma o de otra el fútbol definitivamente sigue uniendo. Da igual que estemos en una crisis profunda, que la copa la pise el autobús, o que piqué diga lo que dijo, si lo dijo, y que en el fondo sea español. Lo importante es que el fútbol siga uniendo. Si en Trípoli están en guerra, no pasa nada, apartemos los tanques y las pistolas que juegan el Barcelona y el Madrid. Que paren el mundo que yo me bajo. El fútbol sigue uniendo. Entonces porqué no ponemos de presidente del gobierno a Cristiano Ronaldo, a Messi de ministro del interior, y a Guardiola y Mourinho para sanearnos las cuentas. Puede que con estos cuatro se arregle algo. Visto lo visto ellos si que saben unir, ponernos eufóricos a todos, y mover muchos millones. Lo que los políticos separan que lo unan estos cabroncetes. Y ya de paso nos saltamos el protocolo, instauramos una república y les besamos el culo a nuestros reyes Rossel y Florentino... Punnn
viernes, 15 de abril de 2011
LOS POLÍTICOS Y SU POLÍTICA
Así están los tiempos. Esos que marcan cada segundo de nuestras vidas. Hay muchos tipos de políticos. Los de capa caída, los de ala ancha, políticos frustrados, políticos que medran y otros que trepan. La política es para sinvergüenzas, dicen algunos. Yo creo que ese juego de tableros debería de ser para listos. Y digo inteligentes no en el sentido que algunos estáis pensando. Sólo aquel que conozca las bases de lo justo y de lo honesto debería ser político. Aquel que haya estudiado las leyes de la felicidad, del bien común y de la tolerancia, sólo ese podrá ser político. Las personas que no conozcan estas asignaturas no podrán llegar a ocupar un cargo de tan alto voltaje.
¿Quién, y cómo hacemos el examen? Muy sencillo. Ponemos tres urnas diferentes. En una de estas colocamos un bastón de oro macizo. En otra ponemos un saco lleno de billetes de 500 euros. Y, por último, colocamos en la urna que falta, sobres con cartas. En esas cartas estarán todas las peticiones, consejos e inquietudes que cada población tenga con respecto al sitio donde vive. El aspirante a político elegirá una de las tres urnas. Ser un rey que no conozca nada de su pueblo, tener dinero para gastar en cosas que no sabe si son buenas para su ciudad, o preocuparse por saber que cosas hacen falta para que un pueblo, ciudad, comunidad autónoma o país, camine por el sendero de la felicidad. El problema de muchos aspirantes a políticos y de trepas-políticos es que no escuchan, no se paran a observar las inquietudes de las personas. Si un año, dos, tres o incluso cuatro, no se ha podido hacer nada porque las circunstancias de una situación inestable, no nos ha dejado, no haremos nada. Cuando digo nada, me refiero a gastar dinero. Si un año, dos, tres o incluso cuatro tenemos dinero para gastar, escucharemos las inquietudes de las personas y gastaremos en función de esas necesidades. Todo lo que se haga será sin pedir las gracias a cambio. Porque a los políticos no se le dan las gracias. Es su responsabilidad, hacer con dinero de todos lo mejor para alcanzar una felicidad común. Si la farola que hay enfrente de mi casa, se rompe, y al día siguiente la arreglan. Nunca iré a dar las gracias a ningún político, porque esa es su responsabilidad. Sólo daré las gracias si hacen cosas que no sean bajo el cargo que desempeñan.
Los que contribuimos a este juego de reyes y peones, sólo queremos que se reine con la vara de la libertad y de la democracia. Esto último me ha salido un poco braveheart. No hay que olvidar que ese saco, de donde se hacen todas las gestiones, es de todos. Los votantes y ciudadanos, depositamos nuestra confianza en un grupo de gente, para que nos dirijan. Para que intenten subsanar nuestras tristezas y dificultades.
El problema somos nosotros. Algunos diréis que estoy loco. Pero no nos engañemos. Hemos construido a algo que hay que derribar. Tenemos que demostrar a aquellos que nos dirigen, a esos frescos e insolentes, que queremos que nos gobiernen con un vaso de madera. Y que pedimos que esté lleno, no de vino ni de agua, sino de sinceridad, de felicidad, de bien común, de apasionados por la vida y por la política, de esos ya quedan pocos…
Así podríamos soñar y ser libres. Todos seríamos hermanos, aunque yo se que lo somos. Conozco nuestra historia. Todos venimos del mismo sitio y vamos al mismo sitio. Soñaríamos con un mundo libre y una bandera enorme y común. Donde las armas fueran cañones de felicidad que dispararan caramelos. Aquel que más tuviera seguro que tendería la mano al necesitado. Caminaríamos en la misma dirección. La felicidad sería nuestra meta. Enterraríamos la envidia, las confrontaciones, romperíamos la esclavitud y la miseria, terminaríamos con el hambre y la pobreza, echaríamos un pulso con el diablo y lo ganaríamos. Todos seríamos todo. Y querer tener un mundo de igualdades, donde las desigualdades son el rompecabezas de una sociedad pasiva, que prepara y alimenta su final desenfrenado, que sólo camina hacia el desastre y la perdición.
¿Quién, y cómo hacemos el examen? Muy sencillo. Ponemos tres urnas diferentes. En una de estas colocamos un bastón de oro macizo. En otra ponemos un saco lleno de billetes de 500 euros. Y, por último, colocamos en la urna que falta, sobres con cartas. En esas cartas estarán todas las peticiones, consejos e inquietudes que cada población tenga con respecto al sitio donde vive. El aspirante a político elegirá una de las tres urnas. Ser un rey que no conozca nada de su pueblo, tener dinero para gastar en cosas que no sabe si son buenas para su ciudad, o preocuparse por saber que cosas hacen falta para que un pueblo, ciudad, comunidad autónoma o país, camine por el sendero de la felicidad. El problema de muchos aspirantes a políticos y de trepas-políticos es que no escuchan, no se paran a observar las inquietudes de las personas. Si un año, dos, tres o incluso cuatro, no se ha podido hacer nada porque las circunstancias de una situación inestable, no nos ha dejado, no haremos nada. Cuando digo nada, me refiero a gastar dinero. Si un año, dos, tres o incluso cuatro tenemos dinero para gastar, escucharemos las inquietudes de las personas y gastaremos en función de esas necesidades. Todo lo que se haga será sin pedir las gracias a cambio. Porque a los políticos no se le dan las gracias. Es su responsabilidad, hacer con dinero de todos lo mejor para alcanzar una felicidad común. Si la farola que hay enfrente de mi casa, se rompe, y al día siguiente la arreglan. Nunca iré a dar las gracias a ningún político, porque esa es su responsabilidad. Sólo daré las gracias si hacen cosas que no sean bajo el cargo que desempeñan.
Los que contribuimos a este juego de reyes y peones, sólo queremos que se reine con la vara de la libertad y de la democracia. Esto último me ha salido un poco braveheart. No hay que olvidar que ese saco, de donde se hacen todas las gestiones, es de todos. Los votantes y ciudadanos, depositamos nuestra confianza en un grupo de gente, para que nos dirijan. Para que intenten subsanar nuestras tristezas y dificultades.
El problema somos nosotros. Algunos diréis que estoy loco. Pero no nos engañemos. Hemos construido a algo que hay que derribar. Tenemos que demostrar a aquellos que nos dirigen, a esos frescos e insolentes, que queremos que nos gobiernen con un vaso de madera. Y que pedimos que esté lleno, no de vino ni de agua, sino de sinceridad, de felicidad, de bien común, de apasionados por la vida y por la política, de esos ya quedan pocos…
Así podríamos soñar y ser libres. Todos seríamos hermanos, aunque yo se que lo somos. Conozco nuestra historia. Todos venimos del mismo sitio y vamos al mismo sitio. Soñaríamos con un mundo libre y una bandera enorme y común. Donde las armas fueran cañones de felicidad que dispararan caramelos. Aquel que más tuviera seguro que tendería la mano al necesitado. Caminaríamos en la misma dirección. La felicidad sería nuestra meta. Enterraríamos la envidia, las confrontaciones, romperíamos la esclavitud y la miseria, terminaríamos con el hambre y la pobreza, echaríamos un pulso con el diablo y lo ganaríamos. Todos seríamos todo. Y querer tener un mundo de igualdades, donde las desigualdades son el rompecabezas de una sociedad pasiva, que prepara y alimenta su final desenfrenado, que sólo camina hacia el desastre y la perdición.
miércoles, 13 de abril de 2011
Amores que van y vienen
Querida amiga mía. Son tantos los momentos que hemos pasado juntos, y en tan poco tiempo, que aún huelo tu perfume entre mis carnes. Sería un mentiroso si no te confesara que aún pienso en ti cada mes, cada semana, por el día, por la noche, minuto a minuto, segundo a segundo. Mi verdad sólo la puedo expresar con palabras. Ante el miedo a que se vuelen, las escribo para que perduren eternamente.
Siempre he querido que supieras de este amor, que por falta de valentía no he podido transmitirte. Hay momentos en la vida que es mejor perder. No me gustan los empates. Es tan corto lo que nos toca vivir que ahora es demasiado tarde. Te hubiera dicho que te quiero, que te amo, que eras lo mejor que he conocido en mi vida. He sido tonto al no saber decírtelo.
Las últimas palabras que me dijiste fueron tristes, apagadas, llanas… Me esperaba algo más en aquella despedida. Un abrazo fuerte y cariñoso hubiera sido suficiente, para calmar mis ansias de tocarte, besarte y amordazarte. Ahora intento hasta evitar novelas de amor, que puedan afectarme a causa de esta locura permanente, que me atormenta.
He perdido una guerra y mil batallas a causa de mi ignorancia y de mi inmadurez. Mis castillos de arena se han hundido. El reloj que late dentro de mi cuerpo ha perdido la noción del tiempo. Ya no como, ni duermo, ni vivo…
Quiero lo mejor para ti. Por eso rezo todas las noches porque estés bien. Le pido a Dios que guíe tu camino, para que no tropieces con las piedras equivocadas. Siempre serás parte de mi motor y de mi vida. El amor es un sentimiento tozudo, que acostumbra a ser libre y despierto, pues cada cual elige echar su rumbo, y zarpar en él con un barco perfecto. Nunca me he rendido. Aún naufragando entre las olas, soy un superviviente testarudo. Se que esta es otra cruzada perdida. Pero mis palabras son puras, por eso quiero que se eternicen.
Saber que este mensaje sólo caerá en sacos rotos me enerve completamente. Convertirse en polvo para que después alguien, con el poder de un soplido, me haga volar, me rompe el alma a trozos pequeños. Por eso, aprovecho esta ocasión para mostrarte la huella que hierve en mis adentros. Esa que has creado con tanto mimo y tanta alegría. El sol que me guía en este desierto de atascos y tempestades. La estela que ha hecho que cavile cada mes, cada semana, por el día, por la noche, minuto a minuto, segundo a segundo.
Siempre he querido que supieras de este amor, que por falta de valentía no he podido transmitirte. Hay momentos en la vida que es mejor perder. No me gustan los empates. Es tan corto lo que nos toca vivir que ahora es demasiado tarde. Te hubiera dicho que te quiero, que te amo, que eras lo mejor que he conocido en mi vida. He sido tonto al no saber decírtelo.
Las últimas palabras que me dijiste fueron tristes, apagadas, llanas… Me esperaba algo más en aquella despedida. Un abrazo fuerte y cariñoso hubiera sido suficiente, para calmar mis ansias de tocarte, besarte y amordazarte. Ahora intento hasta evitar novelas de amor, que puedan afectarme a causa de esta locura permanente, que me atormenta.
He perdido una guerra y mil batallas a causa de mi ignorancia y de mi inmadurez. Mis castillos de arena se han hundido. El reloj que late dentro de mi cuerpo ha perdido la noción del tiempo. Ya no como, ni duermo, ni vivo…
Quiero lo mejor para ti. Por eso rezo todas las noches porque estés bien. Le pido a Dios que guíe tu camino, para que no tropieces con las piedras equivocadas. Siempre serás parte de mi motor y de mi vida. El amor es un sentimiento tozudo, que acostumbra a ser libre y despierto, pues cada cual elige echar su rumbo, y zarpar en él con un barco perfecto. Nunca me he rendido. Aún naufragando entre las olas, soy un superviviente testarudo. Se que esta es otra cruzada perdida. Pero mis palabras son puras, por eso quiero que se eternicen.
Saber que este mensaje sólo caerá en sacos rotos me enerve completamente. Convertirse en polvo para que después alguien, con el poder de un soplido, me haga volar, me rompe el alma a trozos pequeños. Por eso, aprovecho esta ocasión para mostrarte la huella que hierve en mis adentros. Esa que has creado con tanto mimo y tanta alegría. El sol que me guía en este desierto de atascos y tempestades. La estela que ha hecho que cavile cada mes, cada semana, por el día, por la noche, minuto a minuto, segundo a segundo.
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