jueves, 17 de marzo de 2011

Re sostenido menor

Acabo de inyectarme un poco de ti. Tienes un color muy dulce. Te necesitaba con locura. Por eso he decidido mimarte todo este tiempo. Aunque te haya dejado en un rincón, siempre serás mi compañera. Mi alma viajera. Con las cosas que me has enseñado no podía acostarme esta noche sin escribirte. ¿Te acuerdas cuando despedazábamos aquella partitura loca? ¡Qué tiempos aquellos! Ahora mismo tengo ganas de cogerte y pasar mis manos, suaves, por tu aro. Que mis uñas rocen tu rosetón y tu puente. Hacerte cosquillas a la madrugada por tu oído. Saber que en tu caja siempre estará mi corazón es algo que me enloquece. ¿Cuántos no te cuidan como yo? ¿Cuántos no desearían besarte y amordazarte? Se que tu siempre estarás ahí para darme lo mejor que tengas. Una vez me dijiste que lo desafinado siempre era mejor que lo afinado, porque era diferente. Así queremos ser tú y yo, diferentes. Yo tan alterado y tú tan inmóvil, tan vivo y tú tan simple, tan desesperado y tú tan tranquila… mi guitarra.

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